Krav Magá: la herramienta necesaria ante la inseguridad

Se da muchas veces la idea preconcebida de que para poder defenderse hay que tener ciertas cualidades físicas y que, de otro modo, no serviría aprender defensa personal.

Esa idea es falsa, ya que cualquiera puede aprender Krav Magá y utilizarlo, sin necesidad de tener un tamaño, peso, sexo, edad o cualquier otra característica específica.

Todo ser humano, sin importar cuan grande sea, tiene determinados puntos específicos en los que es tan vulnerable como el resto de la gente.

Por ende no es necesario tener de mucha potencia en una patada para atacar a los genitales del agresor, y se puede disminuir a cualquier oponente, sin importar su peso o masa muscular, con un ataque a los ojos o al cuello.

Existen numerosos ejemplos de niños que se salvaron de ser secuestrados gracias al Krav Magá, y también hay muchos casos de ancianos o mujeres que pudieron salvar sus vidas aplicando la defensa personal. Incluso existe evidencia en internet del caso de una persona con discapacidades físicas que aplicando la fuerza logro reducir a un delincuente.

Para utilizar Krav Magá no hace falta ser hombre, ni tener cierta edad, peso y altura. Cualquiera puede hacer uso del mismo si aprovecha los puntos frágiles a los que se puede atacar, y si tiene una actitud decidida de solucionar el problema.